1.-Escribe las cosas.
Como afirma el famoso dicho “Es mejor un lápiz corto que una memoria larga”.
Tomar notas es el mejor remedio para no olvidar nada. Acostúmbrate a reflejar
sobre el papel cualquier tema importante de tu jornada diaria. Informaciones de
interés, pensamientos, ideas, aprendizajes,… De este modo conseguirás sacarle
todo el jugo a la vida, además de ser una persona en la que se puede confiar
porque no olvida sus compromisos.
2.-Cuando tengas dudas acerca
de algo, pregunta.
Uno de los mayores malgastadores de tiempo es la falta de comunicación
adecuada. Si hay algo sobre lo que tienes dudas en el proyecto en el que
trabajas, pregúntalo y soluciona tu duda. No trates de intuir que es lo que
tienes que hacer, realiza una simple pregunta y sal de dudas. Preguntar una
duda es más sencillo que tener que repetir una tarea porque no se ha hecho
correctamente. No temas parecer tonto si preguntas mucho. Las personas más
efectivas son las que formulan preguntas hasta que no les queda ninguna duda al
respecto.
3.-No hagas las cosas con
prisas.
Las prisas suelen ser malas consejeras. Suelen cometerse múltiples errores
cuando se actúa bajo la tensión de las prisas. Si percibes que no vas a ser
capaz de hacerlo todo, haz primero lo más importante. No te centres en acabarlo
todo a toda costa, porque cometerás el error de terminar con un trabajo de mala
calidad. Es preferible terminar tres cosas bien que cinco mal.
4.-Organiza tu zona de trabajo.
Una mesa y un espacio de trabajo organizado es un reflejo de una persona
organizada y efectiva. Cuando todo está en orden la eficiencia hace su
aparición. Ya no hay que perder tiempo buscando ese papel, aquella carpeta o
aquellas fichas. Además, potencia nuestra energía al trabajar y nos hace más
sencillo el mantenernos enfocados en la tarea que estamos realizando en ese
momento. Aporta enfoque, y ayuda a que nuestra mente se mantenga totalmente
volcada en la tarea que estamos realizando en ese momento.